En el mundo de Prosegur, parece que los diccionarios funcionan de manera distinta al resto del planeta. Cuando un trabajador comunica formalmente, por activa y por pasiva (mails de 2024 y 2025 incluidos), que no quiere realizar horas extraordinarias, la empresa parece interpretar que eso es, en realidad, una invitación a cargarle la mochila de horas hasta reventar.

Es fascinante observar la "nefasta gestión" de los recursos humanos de esta compañía. A pesar de conocer perfectamente que el trabajador se ciñe a su jornada de 162 horas mensuales, la empresa decidió ignorar olímpicamente su voluntad durante nueve meses del 2025, extendiendo esta curiosa interpretación de la realidad hasta enero de 2026. 

 La Inspección de Trabajo: Un tráiler de "crónica de una sanción anunciada" 

Aquí entra en escena nuestra querida Inspección de Trabajo, que tras revisar los Informes de Trabajo Realizado (ITR) y cotejarlos con la realidad, ha tenido que recordarle a Prosegur lo que cualquier manual básico de Derecho Laboral explica: las horas extraordinarias son voluntarias. 

Lo mejor de este informe no es solo la confirmación de la infracción grave, sino la "eficiencia" de la empresa. Tras la investigación, Prosegur ha tenido que soltar un total de 348,80 euros en concepto de horas que "olvidaron" pagar correctamente.

¡Un negocio redondo! Obligar al trabajador a hacer horas que no quiere y, además, intentar pagarle mal. 

La Inspectora ha dejado las cosas claras a la empresa: se inicia el procedimiento sancionador y se insta a la empresa a que deje de obligar a los trabajadores a hacer horas si estos no quieren. Una obviedad que, al parecer, requiere de toda una maquinaria administrativa para ser entendida por la dirección de Prosegur. 

Porque no, los trabajadores no son piezas de Tetris que encajan donde a la empresa le da la gana cuando le faltan manos. Seguiremos denunciando que, para algunos, el respeto a la jornada laboral parece ser solo una sugerencia opcional.